domingo, 2 de octubre de 2016

Filosofía

¿Qué es la filosofía? Haciendo una búsqueda rápida en cualquier buscador encuentro, y cito textualmente, el primer resultado:
La filosofía (del latín philosophĭa, y este del griego antiguo φιλοσοφία, «amor por la sabiduría») es el estudio de una variedad de problemas fundamentales acerca de cuestiones como la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, la belleza, la mente y el lenguaje” (https://es.wikipedia.org/wiki/Filosof%C3%ADa). 
Pero no quiero quedarme con éste resultado, porque creo que merece la pena ir más allá con esté concepto y comprar resultados así que por ello entro en otra página de un aire algo más “rigoroso” y leo lo siguiente:
La palabra filosofía tiene un origen griego, significa “amor a la sabiduría”. Es la ciencia que trata de la esencia, propiedades, causas y efectos de las cosas. Es el resultado de un conjunto de ideas, pensamientos o reflexiones sobre algo, de buscar explicaciones a enigmas de nuestro mundo.” (http://conceptodefinicion.de/filosofia/) 


Y ahora bien, algo coincide y es: “amor por la sabiduría/amor a la sabiduría”. Todo lo demás serán interpretaciones, variaciones que resumen más o menos la grandeza de éste término. ¿Qué entiendo yo? ¿Qué interpreto yo? Para mí, la filosofía es… una ciencia que nos enseña a pensar, abarcando la reflexión de cualquier cuestión que el ser humano se pueda plantear, que nos permite poner entre ceja y ceja (cuestionar) lo que la sociedad nos impone por norma general (…). 
Lo curioso del caso, y ahí es donde hoy me remito es que la filosofía, como ciencia en sí misma, no se enseña, actualmente, hasta bachillerato lo que sería a partir de los 16 años. ¿PORQUÉ? A caso es como una película que no está permitida hasta los 16 años. Estamos marcando pues una edad numérica en la que el ser humano se tenga que ver “obligado” a plantearse cosas existenciales. Tenemos miedo a que la sociedad pueda pensar por sí misma antes de los 16 y se dé cuenta de las mediocridades a las que estamos sometidos diariamente. De hecho solo se enseña durante dos años, entre los cuales uno se pasa estudiando a los anteriores pensadores (historia de la filosofía) y el otro pasa rápidamente solo para presentarse al temido examen de la selectividad. Vuelvo a lo mismo, y ¿el saber practico cuando? Si te interesa siempre tienes la opción de entrar en un grado universitario de filosofía, serás visto como el “freaky” el “rarito” y encima tendrás que aguantar que las salidas profesionales cada vez sean menores para evitar que la gente se ponga a estudiarlo. No interesa promover ni motivar a la gente a pensar por ellos mismos dentro de una sociedad en la que “hecha la ley hecha la trampa”, creo que por las recientes noticias hay más trampas que leyes… Si se promoviese el arte de cuestionarse las cosas, a poner entre ceja y ceja lo que vemos diariamente, habría tal revolución que los “manda más” éstos que tienen el poder no podrían actuar con este desfase… Así que para terminar concluyo con otra definición: La filosofía nos enseña a pensar y provoca miedo y horrores a los que hacen y deshacen las cosas a su menester. 

Sed libres pensadores.


lunes, 26 de septiembre de 2016

Los medios de comunicación

Los medios de comunicación son instrumentos poderosos que nos informan de lo que nos rodea. Son como unas ventanas que proyectan lo que sucede al exterior mientras nosotros vivimos al día a día. Su tarea no es solo informativa, sino que además es propagandística e influyente. Y por aquí será por dónde hoy encamine la entrada. Nuestras ventanas están limitadas, sí así es… no están abiertas ni enfocadas hacia el horizonte más lejano, están enfocadas a solo unos temas arbitrarios que no van más allá de política y deporte. Que la cosa va mal, sacaremos información de deportes para mantenerlos entretenidos, que va bien la cosa, sembraremos algo de pánico con algún debate político.
Que el mundo está en llamas, no pasa nada cambiaremos el enfoque de las ventanas y que vean lo maravilloso que es el mar, o bueno mejor que miren la montaña que en el mar hay refugiados y tampoco interesa que se vean mucho… No estoy tratando de atacar a la profesión del periodismo, pero si a los que trabajan por detrás y les pagan. Si vivimos todos en un lugar llamado mundo, ¿porque los telediarios son distintos según la cadena televisiva? A caso, ¿no ocurre lo mismo cuando estoy aquí que cuando estoy allí? Entonces, ¿será una cuestión de fronteras? ¿De carencia de empatía? ¿De falta de interés? 
Las visiones son muy distintas según los propios medios: la asistencia a manifestaciones, los actos vandálicos; ¿agresores o víctimas? Antes esta cuestión hubiera sido de dependencia judicial, ahora ya no depende de un juez sino de la fuerza mediática que ocupe el caso. En suma, está bien estar informados de hecho os invito a hacer un análisis entre los distintos medios de comunicación y ver cuáles son sus ideologías traseras, y en base a eso tendremos un enfoque de la noticia distinto. Pero, ¡ojo! Recordar de tener siempre vuestro propio criterio y contrastar las informaciones en varias fuentes.


Sino estamos prevenidos los medios de comunicación nos harán amar a los contenedores y odiar a las personas...  


lunes, 12 de septiembre de 2016

La rutina

El verano ya esta en sus acaballas, los programas de fiestas mayores se van cayendo y a medida que pasan los días, huele más a rutina. Anuncios publicitarios nos alertan de: "el volver a empezar" / "La vuelta al cole" / "La vuelta al trabajo". Frenéticos volvemos a sincronizar relojes, cambiar los armarios, establecer costumbres, etc., la rutina que había quedado rota con mucha facilidad y felicidad, ahora nos cuesta horrores volverla adquirir.    

Vivimos con prisa, sea verano -  otoño - invierno - primavera.

¿No seria necesario en algún momento poder parar éste calendario y escuchar que nos pide el cuerpo?

¿No estaría bien en algún momento poder ir más allá de los calendarios festivos ya marcados?

¿No gozaríamos de vez en cuando del poder de elegir cuándo paramos y cuándo no?

Que la rutina y el peso de las obligaciones no sean capaces de ocultar nuestros deseos. Rompe la rutina con pequeñas salidas... deja que el contacto de la natura te rodee, busca un pequeño instante diario para ti y los tuyos... Valoremos cada pequeño instante para romper la rutina, para salir de la monotonía diaria a la que nos sometemos y enfrentamos.

"Si piensas que la aventura es peligrosa, prueba la rutina. Es mortal." Paulo Coelho


domingo, 11 de septiembre de 2016

La universidad de la vida

En alguno de las anteriores entradas de éste blog, puede que, quizás de una forma algo vaga, y poco detenida, haya hecho mención de las pautas y caminos que "hay que" o "debemos de" seguir finalizados los estudios secundarios obligatorios también conocidos como la E.S.O. A lo largo de mi corta vida, me he visto envuelta de preguntas frecuentes cómo: "¿Y, despúes de la ESO qué?, ¿Universidad o Ciclo Formativo?, ¿Máster u otro grado universitario?" y así hasta día de hoy. 
De echo, es que si hago hincapié ahora es por el mero hecho de que estamos en época de preinscripciones y matriculaciones a una amplia variedad de formación académica. 
No obstante, yo me planteo: ¿Que hay de la universidad de la vida?. Os contaré a que me refiero... La gran mayoría de formación académica esta estructurada de forma que al finalizar se obtiene un titulo véase: graduado escolar, graduación universitaria, etcétera,... y sí, nos sirve para añadir conocimientos a nuestro ser, pero lo más importante, agrandar nuestro curriculum. Sin embargo, en este tipo de ensañamiento, y en términos generales, se aprende un saber más conceptual que práctico. Eso es a lo que me refiero: ¿Nos enseñan a vivir? ¿Nos enseñan a solucionar los problemas reales? ¿Nos enseñan a cambiar el mundo? ¿Nos enseñan a buscar trabajo? Hay cosas que no entran dentro del sistema educativo actual, por razones éticas, morales o que sé yo quizás porque si nos enseñaran a solventar problemas, o a ver con un punto crítico no nos podrían tener tan controlados ni llevarnos como una corriente de borregos, y nos volveríamos en contra de ellos, cosa que no gusta.

La vida esta en constante movimiento, no se detiene, las personas entran y se van, y pensamos que al irse seres queridos, la vida se detiene por respeto a ellos, pero no es así. Seguimos aquí "Vivitos y coleando" día tras día, buscando cursos/talleres oficiales o no, que nos aporten conocimientos, que nos motiven y que nos despierten nuestro fuego interior. (Perdón hoy por la espiritualidad) La universidad de la vida esta llena de experiencias personales y con ella aprendemos por "ensayo - error"...  

Dicen que el saber no ocupa lugar, pero dinero sí, que no debería pero así es. Suerte que existen algunos cursos y talleres gratuitos, que evidentemente no obtienes ninguna titulación oficial, pero si adquieres un conocimiento personal, práctico, vital... Esto es otra cosa que me hace sospechar, y con ello termino con la siguiente reflexión: ¿pagamos para aprender o por una acreditación física?




"Cada dolor te hace más fuerte, cada traición más inteligente, cada desilusión más hábil y cada experiencia más sabio."
         

domingo, 14 de agosto de 2016

Smart gadgets

Nos encontramos en una nueva era que se caracteriza por el avance desenfrenado de las tecnologías. Todos queremos tener lo último en las mismas, sino corremos el riesgo de quedarnos atrasados, lo que para muchos significaría el fin de sus vidas sociales. Tabletas inteligentes, móviles inteligentes, coches inteligentes… o lo que popularmente se conoce como los “Smart gadgets”. Éstos “gadgets” no son más que complementos diarios que nos permiten a realizar nuestras tareas con más facilidad. Sin embargo, todos nuestros esfuerzos se volcán en producir más inteligencia artificial para los gadgets que para la humanidad propiamente dicha. Lo que ocurre es que a la vez que todos estos gadgets nos permiten agilizar las cosas, nos privan de desarrollar nuestra propia inteligencia. 
¿Por qué no hacemos o potenciamos la inteligencia humana, o lo que sería lo mismo (dentro de este vocabulario “cool”), los Smart humans? Despilfarramos nuestro dinero en una facilidad que pasa a ser ya comodidad y a la vez no permite que el ser humano avance en su propia esencia. Preferimos que el coche conduzca por nosotros, el móvil y el ordenador nos lleven nuestras agendas, y así nosotros perdemos la obligación de recordar las cosas. Si seguimos evolucionando así, nosotros los humanos quedaremos absorbidos por los ”Smart gadgets” siendo así substituidos por la inteligencia artificial, y yo me pregunto: ¿es esto lo que queremos?


sábado, 6 de agosto de 2016

¡Basta ya de fronteras!

Hablamos de globalización, cuando en realidad nos asusta. Somos tan políticamente correctos que nos creemos que hay una igualdad total entre ciudades, países y continentes, pero entonces ¿por qué ponemos fronteras?  Hay fronteras naturales, sí, pero la humanidad es la que tiene mayor capacidad para crear las artificiales, y así estamos al día de hoy: erradicando las xenofobias y los racismos; y a la vez, casi cogidos de las manos, trazamos limites y barreras, porque sabemos que cualquier cosa es útil para marcar distancias de lo que no nos interesa. Sin ir más lejos, en EEUU, una gran potencia emergente, pretende elegir a un presidente que alcanza su popularidad sacudiendo a los inmigrantes mandándolos en sus países de origen. En Europa no estamos tan lejos de esta paranoia con las fronteras, dejamos entrar a nuestro parecer a todo aquel que nos satisfaga el trabajo que nosotros, por tener que ensuciarnos las manos, no estamos dispuestos hacer y expulsamos al resto, como si fueran escoria. Los turistas, se salvan, aportan dinero y eso contribuye a fortalecer nuestra economía.

Menuda hipocresía. Términos contradictorios unidos al libre albedrío. Lo verdaderamente preocupante, es que las fronteras sirven para reforzar los sentimientos étnicos, ideológicos y nacionales. ¿Y bien? A su vez, la idea de integración de este nuevo mundo, será menor. Nos hemos convertido en nuestros propios esclavos, vivimos en una supuesta celda de oro cuyos barrotes excluyen a los otros y nos encierran a quienes, supuestamente nos beneficiamos. Nos lo venden como a modo de defensa, pero esta sobreprotección es más dañina e individualista que otra cosa. No vemos más allá de nuestro territorio, las fronteras nos impiden ver qué ocurre al otro lado, y parece ser que le queremos quitar importancia. Estamos frente una crisis humanitaria, pero eso no sale en la prensa, o pocas veces… Mientras que nuestro estado este “tutto benne” que unas lanchas caigan al agua, que se produzcan guerras en Siria, Ucrania, India/Pakistán y así una larga lista de países con frentes abiertos, no nos importa. A mi sin embargo, me resulta intrigante e inquietante que mientras se podría ir gestando una tercera guerra mundial, seguiremos bien siguiendo deportes u otra encerrona a modo de distracción.

En suma, es curiosa la paradoja de vivir en un mundo que a medida que la idea de globalización se extiende las fronteras también son reforzadas.

¿A caso hay algo peor que vivir en el absurdo moral permanente? 

Att,

Ciudadana de un lugar llamado mundo





lunes, 1 de agosto de 2016

La brújula de la vida.

Nacer, vivir, reproducirse y morir. 

Seguro que habréis escuchado esta frase miles de veces antes. Todos tenemos muy interiorizado, las pautas de la vida, el ciclo vital... pero sin embargo, sólo dos palabras son aplicables de un modo genérico al ser humano: Sí!, la primera y la última. E aquí las distintas posibilidades en una misma "afirmación": 
- Nacer, vivir, reproducirse y morir.  
Nacer, vivir, reproducirse y morir. 
Nacer, vivir, reproducirse y morir.
Sólo nacer y morir esta claro que pasará, sin nacer no podemos morir, y vivir eternamente sin morir, de momento, no se puede. De qué o de quién depende, pues? De TI y de cada uno de NOSOTROS!!!
El resto del camino, del ciclo vital; el tiempo que pasamos hasta llegar de un verbo al otro, somos nosotros quienes elegimos que hacer. No él, ni ella, ni ellos, sino Tú o Yo mism@. 
A lo que voy, hoy es que muchas veces nos dejamos llevar por una serie de patrones, caminos y nos adaptamos a ellos sin más. Seguimos, a modo general, unas normas, convicciones sociales que no nos hemos cuestionado anteriormente. Caemos a hacer unas cosas, por el simple hecho de "tener que" o "deber que"; por ejemplo: "Tenemos que ir a la Universidad"; "Debemos ser padres"; "Los niños deben ser fuertes"...y así un largo etcétera. Pero que ocurre sino queremos ir a la Universidad, no queremos ser padres o los niños quieren llorar? 
Lo hacemos porque "toca" se dice en algunos casos, yo misma reconozco que he caído en esta trampa, y ahí es cuando me he dado cuenta de mi error. Puedo decir que no me arrepiento de las acciones que he hecho por el mero hecho que tocaban, pero si que a la larga no me han aportado mucho, más allá de ver y aprender de mi error (...). A pesar de la creencia de algunos sobre que nuestro destino ya esta escrito, hay que ir más allá y ver que lo vamos escribiendo nosotros día a día mediante las elecciones personales que vamos tomando. Aparquemos de una vez por todas el hacer alguna cosa o ir a visitar tal cosa, porque se debe hacer. Haz y deshaz lo que quieras, siempre y cuando respetamos los límites del otro y no molestamos a los demás. Todos tenemos nuestra brújula interior, utilizamos-la más y llegaremos más lejos descubriendo nuevos caminos... 
A veces, para volver a usar la brújula y encontrarse uno mismo es necesario estar bien perdido. (no hay pérdida de camino que bien no venga).   
      
Recuerda: El camino ya esta hecho, pero eres tú quien anda.